lunes, 29 de julio de 2013

LAS PROVINCIAS ARGENTINAS EN LOS AÑOS DE LA BATALLA DE CEPEDA (1820)

En 1820 la Batalla de Cepeda marcó el fin del sistema de centralización política y el surgimiento del federalismo de hecho en la Argentina. El Estado Nacional se disolvió y las gobernaciones e intendencias se desintegraron remplazadas por las provincias, surgidas en el núcleo de influencia de las antiguas ciudades del período hispano de las cuales tomaron sus nombres.
Con la disolución del Gobierno Nacional se inició el periodo de las llamadas autonomías provinciales, donde cada provincia se autogobernó, eligió su propia constitución, sus leyes y manejó su economía.

A partir de este período, al no existir un gobierno nacional que esté por encima de las provincias, la importancia de los caudillos provinciales se acentuó.

 

 La situación de Buenos Aires (1820)

Gobierno de Manuel Sarratea

Luego de que López y Ramírez exigieran la disolución de las autoridades nacionales y la formación de un gobierno representativo de la soberanía popular, un cabildo abierto se reunió el 16 de febrero de 1820, el cual dispuso la formación de una Junta de Representantes. Esta Junta eligió gobernador de la provincia a Manuel de Sarratea, un político y diplomático que contaba con el apoyo de los vencedores, pero que carecía del de Buenos Aires.

El tratado de Pilar (febrero de 1820)

Sarratea se propuso llegar a un acuerdo con López y Ramírez, y el 23 de febrero firmó el Tratado del Pilar, el cual principalmente proclamaba la unidad nacional y el sistema federal, aseguraba la paz entre las provincias que lucharon en la batalla de Cepeda, declaraba navegables para las provincias amigas los ríos Uruguay y Paraná, concedía amplia amnistía a los desterrados y/o perseguidos políticos y establecía que Buenos Aires se comprometiese a defender a las provincias de un posible ataque portugués. También se convocaba a una reunión de representantes de las tres provincias en el convento de San Lorenzo Las principales disposiciones del tratado fueron que:
§                    Proclamaba la unidad nacional y el sistema federal (preconizado por José Gervasio Artigas).
§                    Convocaba, en el plazo de 60 días, a una reunión de representantes de las tres provincias en el convento de San Lorenzo, para convenir la reunión de un congreso que permitiese reorganizar el gobierno central.
§                    Establecía el fin de la guerra y el retiro de las tropas de Santa Fe y Entre Ríos a sus respectivas provincias.
§                    Buenos Aires se comprometía a ayudar a las otras provincias en caso de ser atacadas por los luso-brasileños.
§                    Los ríos Uruguay y Paraná se declaraban navegables para las provincias amigas.
§                    Concedía una amplia amnistía a los desterrados o perseguidos políticos.
§                    Determinaba el enjuiciamiento de los responsables de la administración anterior “por la repetición de crímenes con que se comprometía la libertad de la Nación
§                    Disponía la comunicación del tratado a José Artigas, “para que siendo de su agrado, entable desde luego las relaciones que puedan convenir a los intereses de la Provincia de su mando, cuya incorporación a las demás federadas, se miraría como un dichoso acontecimiento”.
§                    Un compromiso secreto entre los dos gobernadores federales y Sarratea preveía la entrega, a los dos primeros, de auxilios y armas. Los dos gobernadores fueron invitados por el gobierno de Buenos Aires, ciudad donde estuvieron en calidad de huéspedes.
López y Ramírez, fortalecidos por su victoria frente a Buenos Aires, se encontraron forzados a desconocer la autoridad de Artigas ya que éste había sido derrotado en la Batalla de Tacuarembó por los lusobrasileños. Consideraban más correcto estratégicamente reorganizar sus provincias y abandonar de momento la guerra con los portugueses que les imponía la estrecha alianza con Artigas, quien por esto rechazó el tratado y los acusó de traición.
Los gobernadores de Santa Fe y de Entre Ríos (y luego de Corrientes) consideraban ya inútil y demasiado peligroso continuar con la guerra contra la Invasión Luso-brasileña una vez derrotados, ya que suponían que esto arrastraría a sus provincias a una guerra defensiva en su propio territorio. Toda la Provincia Oriental, la parte Este de Corrientes y casi toda la Provincia de Misiones se encontraban bajo el poder de los invasores lusobrasileños, que podrían atacar a sus provincias impunemente. Para evitarlo, lo único que parecía viable era aceptar una alianza con los unitarios, aunque éstos fueran enemigos declarados de Artigas. Si tal alianza salvó a la Mesopotamia argentina de una anexión al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, sirvió para confirmar la anexión al mismo de la Banda Oriental.

 

La anarquía en Buenos Aires

En los meses posteriores, Buenos Aires se caracterizó por el caos y la inestabilidad política. La provincia volvió a sufrir una invasión de López, tuvo varios gobernadores en pocos meses y hasta tres en un solo dia, el 20 de junio de ese año (mismo dia de la muerte de Belgrano), conocido como "El día de los tres Gobernadores", Ramos Mexia, el Cabildo y el general Soler. En estos días, careció en absoluto de autoridad.
Finalmente, los porteños dejaron de lado sus diferencias para terminar con la invasión de López, nombrando gobernador a Manuel Dorrego qué, con el apoyo de las milicias deMartín Rodríguez y Juan Manuel de Rosas, derrotó a las fuerzas federales. Finalmente, el caudillo santafesino debió regresar a su provincia.

Asunción de Martin Rodríguez

Una nueva Junta de Representantes nombró gobernador a Martín Rodríguez, el 2 de septiembre de 1820; contaba con el apoyo de los propietarios rurales de la campaña y de la clase media y alta de la ciudad.
Durante los inicios de su gobierno se produjo un levantamiento que contó con el apoyo federal, pero que fue sofocado a la fuerza por Juan Manuel de Rosas, que repuso al derrocado gobernador en su cargo.
La Junta de Representantes le entregó al gobernador Rodríguez “el lleno de las facultades”, con las cuales le devolvió el orden a la ciudad.

 

El Tratado de Benegas: Paz con Santa Fe (noviembre de 1820)

Rodríguez trató de concluir la guerra con Santa Fe, para lograr restablecer la paz y seguridad en la campaña. El caudillo santafesino Estanislao López, con la economía de su provincia devastada, aceptó las negociaciones, para lo cual tuvo que renunciar a la alianza del caudillo chileno Carrera. Bustos, gobernador de Córdoba, realizó la mediación.
Finalmente, en noviembre de 1820 se firmó el llamado Tratado de Benegas, que reafirmó la paz entre Buenos Aires y Santa Fe. Se acordó que Buenos Aires le entregase a Santa Fe 25.000 cabezas de ganado como indemnización por los gastos de la guerra.

 

El tratado del cuadrilátero (1822)

El 25 de enero de 1822 se realizó el Tratado del Cuadrilátero entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. El pacto era principalmente un tratado ofensivo-defensivo ante la amenaza portuguesa y un acuerdo de libre navegación de ríos entre las cuatro provincias. El pacto establecía:
§                    La paz y unión de las cuatro provincias y una alianza ante una posible agresión extranjera, de españoles o portugueses.
§                    La libre navegación de los ríos para las provincias firmantes.
§                    El retiro de los diputados del diminuto congreso de Córdoba.
§                    Cualquiera de las provincias contratantes podía convocar un congreso cuando creyese llegada la oportunidad conveniente.
§                    La alianza de Buenos Aires con las provincias del litoral, asegurada mediante subsidios a los gobiernos, le dio oportunidad de neutralizar a Bustos, organizarse y preparar un futuro congreso

 

Provincias del litoral

§                    Santa Fe: Elegido Gobernador, Estanislao López concretó en 1818, la separación definitiva de la autoridad de Buenos Aires. Fue la primera provincia en sancionar un documento constitucional: el Estatuto Provisorio; sin embargo, la economía provincial estaba destruida por las prolongadas guerras.
§                    Entre Ríos: Francisco Ramírez gobernó desde 1818 como delegado de Artigas; después del triunfo de Cepeda se auto designó gobernador y aspiró a independizarse del poder de Artigas. Derrotado en Tacuarembó por las fuerzas portuguesas, Artigas se retiró a Corrientes y se estableció en Curuzú Cuatiá. Al recibir el Tratado del Pilar, el caudillo oriental acusó a Ramírez de complicidad con los directoriales y lo enfrentó. Después de varios encuentros parciales, Artigas fue totalmente derrotado en Rincón de Ávalos (29 de julio de 1820). Ramírez incorporó los territorios de Corrientes y Misiones organizando la República Federativa Entrerriana, de la que fue elegido jefe supremo. Sus intenciones eran organizar un estado hegemónico, capaz de reincorporar a Paraguay, imponerse a Buenos Aires y recuperar a la Banda Oriental. El poder de Ramírez alarmó al gobierno porteño y a López, ambos firmantes del Tratado de Benegas. Los nuevos aliados se prepararon para la guerra. Ramírez invadió Santa Fe en mayo de 1821. Derrotado por López en Coronda, marchó a Córdoba. Sin embargo, fue nuevamente vencido y se dirigió hacia el Norte buscando regresar a su provincia, pero fue nuevamente derrotado y muerto en San Francisco. Finalmente, un Congreso creó las instituciones fundamentales y designó gobernador al coronel Lucio Mansilla, que respondía a Buenos Aires; en 1822 fue sancionado el Estatuto Constitucional.
§                    Corrientes: A la muerte de Ramírez recuperó su autonomía y bajo la dirección de Pedro Ferré inició su organización constitucional. El 1° gobernador constitucional fue José Fernández Blanco (1821).

 

Provincias del interior

El director supremo Posadas había dividido la antigua intendencia de Córdoba del Tucumán en Córdoba y Cuyo. Como consecuencia del proceso de autonomía surgieron las siguientes provincias: Córdoba, San Juan, Mendoza, San Luis y La Rioja.
Córdoba: El colapso del gobierno central produjo la caída del partido que apoyaba al Directorio. El federal José Javier Diaz fue restablecido en el mando; reunidos, los representantes de la provincia proclamaron su autonomía. La sublevación del Ejército del Norte en Arequito originó la entrada de sus efectivos en la ciudad; Juan Bautista Bustos, jefe de las fuerzas sublevadas, se hizo nombrar gobernador. En 1821 la sala de representantes aprobó el “Reglamento Provisorio para el régimen y administración de Córdoba”.
San Juan: Salvador María del Carril fue elegido gobernador luego de que el Batallón de Cazadores de los Andes (enviado por San Martín a Buenos Aires) proclamara la independencia de la provincia (1820). Salvador logró mejoras económicas y culturales. Dotó a la provincia de una constitución conocida como la "Carta de Mayo".
San Luis: Proclamó su independencia el 1 de marzo de 1820; posteriormente fue elegido gobernador José Santos Ortiz.
Mendoza: Tomás Godoy Cruz organizó las instituciones provinciales. La vinculación comercial con Chile dio a Mendoza prosperidad y posteriormente Pedro Molina ejerció un gobierno pacífico y progresista (1820).
La Rioja: En 1820 un grupo del disuelto Ejército del Norte llegó a la Rioja y proclamó su autonomía. El general Francisco Ortiz de Ocampo fue su primer gobernador. Posteriormente la autoridad recayó en Juan Facundo Quiroga.
Subdividida en 1814 en dos intendencias -Salta y Tucumán-, el estallido federal de 1820 dio origen a las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y Salta. Jujuy quedó unida a esta última hasta la década siguiente.
Tucumán: A fines de 1819 el gobernador Bernabé Aráoz proclamó la autonomía de la provincia, calificada de República libre e independiente. Fue sancionada una constitución, pero la guerra interna desangró a la provincia. En 1823, Javier López derrotó definitivamente a Bernabé Aráoz y restableció el orden.
Santiago del Estero: Felipe Ibarra, comandante general de fronteras, fue elegido gobernador y proclamó la autonomía de la provincia el 27 de abril de 1820; durante 30 años ejerció la autoridad de la provincia.
Catamarca: Ante los conflictos desatados en Tucumán, Catamarca inició su proceso de autonomía. Reunido un cabildo abierto, el 25 de agosto de 1821, Nicolás Avellaneda y Tula fue elegido gobernador. En 1823 se sancionó el Reglamento Constitucional para la nueva Provincia de Catamarca.
Salta: Fue la primera provincia del interior que proclamó su autonomía. Luego de que el gobernador Güemes muriera en 1821 combatiendo las invasiones españolas a la provincia, se reunió una Junta Electoral que aprobó una constitución; la elección de gobernador recayó en José Antonio Fernández Cornejo. En 1821, una rebelión popular proclamó gobernador a José Ignacio Gorriti, antiguo lugarteniente de Güemes, quien logró restablecer el orden y transmitir el mando al fin de su período de gobierno. Desde entonces, distintos representantes de la aristocracia salteña fueron alternándose en el poder, asegurando la paz y la organización.
Jujuy: Permaneció unida a Salta hasta la década del ’30, en que los enfrentamientos internos dieron oportunidad al coronel José María Fascio de proclamar su autonomía, el 18 de noviembre de 1834.

 

Congreso de Córdoba: Proyecto Federativo del Interior (septiembre de 1821)

Desaparecida la autoridad nacional, la unión se mantuvo mediante los pactos interprovinciales. El Congreso de San Lorenzo, convocado por el Tratado del Pilar, no se pudo concretar por la anarquía y la guerra. La mediación de Bustos en el Tratado de Benegas le permitió imponer la reunión de un Congreso Federativo en Córdoba con instrucciones de propender al restablecimiento de la unidad de régimen.

En septiembre de 1831, casi todas las provincias habían enviado a sus diputados, excepto Corrientes y Buenos Aires las cuales se oponían a un proyecto federal, quienes trataban de concretar la apertura del Congreso.

viernes, 26 de julio de 2013

LA BATALLA DE CEPEDA (1820)

Batalla de Cepeda (1820)

            La batalla de Cepeda, es la primer batalla librada entre UNITARIOS y FEDERALES

FECHA: 01 de febrero de 1.820. Ocurrió en la Cañada de CEPEDA, ubicada en la provincia de Santa Fé, con el triunfo de las fuerzas Federales.

EJERCITO FEDERAL: Estaba constituido por los ejércitos de las provincias de Entre Ríos (Francisco Ramirez) y Santa Fé (Estanislao Lopez).
EJERCITO UNITARIO: Por el ejército de las provincias Unidas del Río de la Plata.

La batalla enfrentó a unitarios y federales: el caudillo de Santa Fe, Estanislao López, y el de Entre Ríos, Francisco Ramírez, ambos federales y lugartenientes del general José Artigas, y apoyados por el chileno José Miguel Carrera, unieron sus fuerzas para derrocar al gobierno de José Rondeau, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el entonces titular del Poder Ejecutivo.

Fue un enfrentamiento muy breve, que justificó que se la conociera como la"Batalla de los diez minutos". Los federales resultaron victoriosos, causando la caída del Directorio y la división del país, que quedó desde entonces integrado por 13 provincias autónomas. Se inició así el período conocido como de las Autonomías Provinciales.

 

Causas

La causa de esta batalla fue el descontento de las provincias del interior con Buenos Aires, que había gobernado al país desde la Revolución de Mayo, sin tener en cuenta la voluntad de las provincias. Al menos, no en la medida en que éstas lo deseaban. La principal exigencia de los líderes federales era que cada provincia se gobernara a sí misma, y que unidas formaran una FEDERACIÓN.

De hecho, desde 1816, las provincias litorales, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y la Banda Oriental eran independientes del gobierno central, ubicado en Buenos Aires. Tras varios años en que Santa Fe y Entre Ríos fueron repetidamente invadidas por tropas enviadas por el gobierno porteño, la situación no había cambiado en lo esencial.
El rey de Portugal, que residía en Brasil, aprovechó los enfrentamientos internos para anexarse la Banda Oriental, invadiéndola a principios de 1817 y ocupando su capital, Montevideo. El gobierno de Buenos Aires no hizo ningún esfuerzo serio para defender esa provincia, y Artigas lo acusaba de apoyar esa invasión.
En 1819, el que había sido el Congreso de Tucumán, trasladado a Buenos Aires, sancionó una constitución que otorgaba amplios poderes al gobierno central y restringía la libertad de las provincias de tomar decisiones sobre sus propios asuntos.
En consecuencia, Artigas y los demás caudillos locales decidieron no tratar más con el gobierno central y atacarlo en su propia capital. Por encargo de Artigas, las fuerzas de Entre Ríos se trasladaron a Santa Fe, y desde allí avanzaron sobre la provincia de Buenos Aires.
Durante el mismo período que separa la sanción de la Constitución Argentina de 1819 y la batalla de Cepeda se habían separado del gobierno central las provincias de Tucumán y Cuyo, además de que la de Salta era una especie de aliada independiente del gobierno central.

 

La batalla

Poco antes de la batalla, Rondeau recibió la noticia de que el Ejército del Norte, que él había llamado en su ayuda, se había sublevado para no ser obligado a luchar en una guerra civil. De todos modos, enfrentó a los federales con el ejército de la capital. Aparentemente, tenía a su favor la ventaja de que el ejército federal estaba íntegramente compuesto de caballería.
El ejército porteño se movió con rapidez, e invadió la provincia de Santa Fe antes de que los federales invadieran Buenos Aires. Rondeau ocupó el borde sur del bañado conocido como Cañada de Cepeda, y esperó allí a sus enemigos.
El Director formó su ejército en una disposición clásica, con la caballería a los lados y la infantería y la artillería al medio; protegiendo sus espaldas quedaba la larga formación de carretas. Una posición muy difícil de vencer, si el enemigo atacaba de frente. Pero en medio de la llanura, los federales no estaban obligarlos a hacerlo, justamente porque sus tropas eran puramente de caballería.
López era el gobernador de la provincia en que se combatía, pero aparentemente dejó el mando de las operaciones de la batalla a Ramírez. Es que el santafesino era un experto en acciones de guerrilla, pero Ramírez había demostrado ser muy capaz en una batalla. Junto a los santafesinos y entrerrianos, formaban en el ejército federal algunos indígenas del Chaco y un escuadrón de correntinos, al mando del capitán irlandés Pedro Campbell.
Los jefes federales cruzaron al galope la Cañada de Cepeda, rodearon el dispositivo y se pusieron a sus espaldas. De inmediato atacaron a la caballería, mientras la infantería trataba de asomarse entre los carros y los cañones aún apuntaban para el otro lado. La batalla duró aproximadamente diez minutos, y la huida de la caballería directorial arrastró a Rondeau. El resto del ejército debió retirarse hacia San Nicolás de los Arroyos y embarcarse de regreso a Buenos Aires, dirigido por el general Juan Ramón Balcarce.

Consecuencias

Todo el norte de la provincia de Buenos Aires fue invadido por los caudillos, que llegaron en pocos días a los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, ciudad que era entonces capital de la provincia homónima. Rondeau renunció el 11 de febrero.
Pese a varios efímeros esfuerzos por reunificar el país, entre los que se destaca la presidencia de Bernardino Rivadavia de 1825 a1827, la Argentina no se volvió a unificar hasta 1853, cuando se sancionó una Constitución. Buenos Aires sólo se uniría en 1861.
Mientras tanto, las provincias se gobernaron a sí mismas como entidades independientes, más allá de las poderosas influencias que tuvieron algunos caudillos, que gobernaron sobre coaliciones de varias provincia


sábado, 15 de junio de 2013

LA CAMPAÑA DEL GENERAL SAN MARTIN - 2DA. PARTE........

El Cruce de los Andes

El 12 de enero de 1817 se inició el Cruce de los Andes en dirección a Chile. ElEjército de los Andes fue uno de los dos grandes cuerpos militares que lasProvincias Unidas del Río de la Plata desplegó en la Guerra de Independencia Hispanoamericana; contó inicialmente con 3 brigadieres, 28 jefes, 207 oficiales, 3.778 soldados (incluyendo a parte de los oficiales y soldados chilenos que emigraron a Mendoza después de la batalla de Rancagua), 1.200milicianos montados (para conducción de víveres y artillería), 120 barreteros de minas (para facilitar el tránsito por los pasos), 25 baquianos, 47 miembros de sanidad (para el hospital de campaña), 16 piezas de artillería (10 cañones de 6", 2 obuses de 4 1/2" y 4 piezas de montaña de 4"), 15 empleados civiles, 1.600 caballos extras (para caballería y artillería) y 9.281 mulas (7.359 de silla y 1.922 de carga).


Con el objetivo de dividir a las tropas enemigas, San Martín ordenó primero el avance de parte de las tropas por los pasos de Come Caballos, Guana, Portillo y Planchón. Estos no eran los pasos elegidos para las columnas principales, sino que los dos primeros se hallaban al norte y los últimos al sur de los realmente seleccionados, que eran los que ya habían sido analizados por José Antonio Álvarez Condarco, o sea, los pasos de Uspallata y Los Patos. Era un avance en varios sectores, en un frente de más de 2.000 kilómetros, a través de una gigantesca cordillera. Con esto se pretendía distraer a las fuerzasrealistas de Chile que no sabían en definitiva por donde arribarían, y los obligaba a dividir sus fuerzas y provocar movimientos favorables a la Revolución en zonas alejadas de la capital, Santiago de Chile, entre ellas la dirigida por Ramón Freire hacia Chillán, que llegó unos días antes que las demás y convenció al gobernador realista que el ataque principal sería por el sur.
A partir del 17 de enero de 1817, inició el Ejército de los Andes, el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos yUspallata.

El Cruce de los Andes.
Las dos columnas principales estaban formadas por 3.500 soldados, cien baqueanos, mil caballos, diez mil mulas (de las que llegaron cuatro mil), treinta cañones, casi un millón de cartuchos de fusil, varias toneladas de pólvora, y alimento para todos los hombres y animales para un mes de marcha.
1. LA COLUMNA DEL GENERAL SAN MARTIN (17-01-1817).
El grueso del ejército al mando del propio jefe de la expedición, el general San Martín, tomó la ruta llamada corrientemente Paso de Los Patos. El cuerpo estaba formado por la vanguardia al mando del brigadier mayor Estanislao Soler, el centro al mando del brig. Bernardo O'Higgins, la escolta de granaderos al mando de tte. cnel. Mariano Necochea y la retaguardia al mando del tte. cnel. Pedro Regalado de la Plaza, que conducía la maestranza del ejército. Había varios días de diferencia entre la vanguardia y la retaguardia. San Martín fue de los últimos en partir, porque precisamente estuvo controlando lo más importante, es decir la salida en orden del ejército.
O`Higgins, quien iba al centro, le escribía casi cotidianamente a San Martín, que venía uno o dos días más atrás, y le informaba sobre su marcha y la de Soler (Las cartas de O'Higgins son uno de los documentos más precisos para conocer las alternativas de la marcha del ejército a través de las montañas sanjuaninas).
El cuerpo abrió la marcha desde El Plumerillo el 19 de enero de 1817, tomó por Jagüel, Yalguaraz, Río de los Patos, salvó el alto cordón del Espinacito por el paso homónimo, situado a 5.000 metros. El 2 de febrero de 1817 inició el paso de la cadena limítrofe por el Paso de las Llaretas. Esta columna tropezó con las mayores dificultades, pues fue preciso escalar cuatro cordilleras. Soler que iba adelante logró las victorias de Achupallas (4 de febrero de 1817) y Las Coimas (7 de febrero de 1817). Al día siguiente ingresaron en San Felipe.7
       2. LA COLUMNA DE LAS HERAS (18-01-1817).
El avance por el Paso de Uspallata y el valle del Río Mendoza, se inició el 18 de enero de 1817, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos. A cargo de las tropas de 800 hombres, se hallaba el brigadier Juan Gregorio de Las Heras, siendo su segundo el mayor Enrique Martínez.
Entre los hombres destacados que lo acompañaban, cabe destacar al fray Luis Beltrán. Tras vencer en los combates de Picheuta, Combate de Potrerillos y Guardia Vieja, pudieron ingresar en Santa Rosa de los Andes, el día 8 de febrero de 1817.
En la misma fecha, se produjo la reunión con la división principal que el día anterior había salido victoriosa en la acción de Las Coimas.
Las dos debían reunirse en el valle del Aconcagua, mientras que efectivos menores dispersaban las fuerzas enemigas, induciéndolas a engaño respecto del avance de la agrupación principal.
El cruce fue verdaderamente épico: no sólo cruzaron una de las cadenas montañosas más altas del mundo (Las Heras registró que cruzó el paso de la Cumbre, de 3.500 metros, a las tres de la mañana), sino que lo hicieron por un desierto que en parte no tenía siquiera agua.
El único medio día de descanso que tuvieron fue durante una tormenta de granizo que los obligó a detenerse.
La Independencia de Chile

             Las fuerzas de Las Heras, de O’Higgins y de Soler se reunieron el 8 de febrero en el Campamento de Curimón. Ante las noticias del avance del jefe realista, coronel Rafael Maroto, hacia las casas de Chacabuco, San Martín ordenó el avance.
El 12 de febrero se libró la Batalla de Chacabuco, en la que el Ejército de Los Andes obtuvo la victoria sobre los realistas, que perdieron 500 muertos y 600 prisioneros. Los patriotas tuvieron que lamentar sólo 12 bajas.
            El gobernador Casimiro Marcó del Pont huyó hacia el sur, pero fue capturado por el capitán José Félix Aldao, de larga trayectoria posterior.
El 18 de febrero se convocó a un cabildo abierto que propuso a San Martín como Director Supremo de la naciente república, pero éste rechazó el ofrecimiento para evitar sospechas sobre un posible avasallamiento de laProvincias Unidas del Río de la Plata sobre la autonomía de Chile.18 Dos días después, el cabildo nombró a O'Higgins como Director Supremo, designación que San Martín avaló.
Días después, San Martín ordenó a Las Heras que persiguiera a los realistas hasta Concepción, pero éste no pudo impedir que se atrincheraran en Talcahuano. O'Higgins intentó capturar esa fortaleza, pero fue completamente vencido. Aprovechando esa posición, el virrey del Perú envió refuerzos para los realistas, al mando del ex gobernador Mariano Osorio.
Mientras tanto, San Martín viajó a Buenos Aires, a pedir más colaboración a Pueyrredón, que debería también formar una escuadra. A su regreso ordenó a sus hombres replegarse hacia el norte, reuniendo unos 8.000 hombres en las afueras de Talca. Allí se produjo el 19 de marzo de 1818 la sorpresa de Cancha Rayada, en que el Ejército Unido bajo las órdenes de San Martín fue derrotado cuando realizaba una maniobra nocturna para evitar un inminente ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, y los españoles perdieron 300 hombres, pero quedaron dueños del campo y capturaron el parque, fusiles y cañones, levantando mucho la moral de sus tropas. Los patriotas tuvieron 120 bajas, pero la división a cargo de Las Heras emprendió una retirada ordenada sustrayéndose a la lucha, con lo que pudo iniciar la reorganización de los restos del Ejército Unido.
El 5 de abril se produjo la batalla de Maipú, en que fuerzas patriotas obtuvieron una completa victoria. El adversario dejó en el campo de batalla 2.000 cadáveres, cerca de 2.500 prisioneros, todo su armamento y material de guerra. El brigadier O'Higgins, herido en Cancha Rayada, no participó de la batalla; pero se hizo presente una vez finalizada la lucha, montado en su caballo, para abrazar a San Martín y llamarlo "Salvador de Chile".
El escueto parte de la victoria dice:
«Acabamos de ganar completamente la acción. Nuestra caballería los persigue hasta concluirlos. La patria es libre, abril de 1818. San Martín.»
En efecto, con la batalla de Maipú se obtuvo definitivamente la victoria sobre las tropas realistas, asegurando finalmente la independencia de Chile.
El gobierno de Chile lo premió con una vajilla de plata y 6.000 pesos, pero San Martín rechazó ambos regalos diciendo: «No estamos en tiempos para tanto lujo.»
Sin embargo, San Martín tuvo opositores locales, como los hermanos Carrera, líderes de un sector opositor a O’Higgins, que conspiraban contra San Mertín y especialmente contra O'Higgins. Juan José y Luis Carrera fueron arrestados, y José Miguel huyó a la Banda Oriental. Poco antes de Maipú, Juan José y Luis Carrera fueron fusilados en Mendoza por orden del gobernador Toribio de Luzuriaga a instancias de Bernardo de Monteagudo,19 que poco después volvería a Chile.20 Desde entonces, José Miguel Carrera intentaría volver a su país para deponer a O'Higgins y juzgar a San Martín por la ejecución de sus hermanos.

Preparativos para una nueva campaña

Luego de la emancipación chilena San Martín se trasladó a Buenos Aires para obtener del gobierno un empréstito que permitiera costear los gastos de la Expedición Libertadora del Perú. Pueyrredón le prometió 500.000 pesos pero luego hubo dificultades para cumplir la promesa debido a las luchas internas entre Buenos Aires y los caudillos federales. Entonces San Martín renunció a la jefatura del ejército. Ante este hecho, el Directorio envió a San Martín 200.000 pesos, y junto a la ayuda financiera obtenida de O’Higgins, ambos lograron armar una escuadra, prácticamente comprada en Gran Bretaña, al mando de Alexander Cochrane.
El Gobierno de Chile determinó que San Martín sería el comandante en jefe de la expedición, que navegaría bajo bandera chilena. Finalmente San Martín fue designado general en jefe del Ejército de Chile, y general del mismo, siéndole conferido ad honorem el grado de Capitán General del ejército de Chile dos días después de ello. Cuando se disponía a reanudar la campaña al Perú recibió la orden del Directorio de marchar hacia el Litoral Argentino con su ejército para combatir a los federales de Santa Fe y Entre Ríos. San Martín se negó de plano, y ante la insistencia respondió con el silencio. En febrero de 1820, la victoria del Partido Federal provocó la caída del Directorio de las Provincias Unidas, quedando el país sin gobierno central. Esta situación dejó sin respaldo legal su autoridad, por lo que renunció frente a los oficiales argentinos; pero estos, dirigidos por el coronel Enrique Martínez, rechazaron su renuncia.
Finalmente, el 20 de agosto de 1820 partía San Martín junto a la expedición desde Valparaíso hacia el Perú. La expedición estaba constituida por alrededor de 4.500 hombres, pertenecientes al Ejército libertador de los Andes y al Ejército de Chile, de los cuales 1.600 eran marinos. Se embarcaron en ocho navíos de guerra y dieciséis transportes. No se puede especificar a ciencia cierta cuantos soldados argentinos y cuantos chilenos conformaban la expedición y que número prevaleció pero la mayor parte de los oficiales eran argentinos y los jefes navales de orígenes varios, siendo de destacar los británicos entre quienes se encontraba Cochrane, franceses como Hipólito Bouchard y chilenos como Manuel Blanco Encalada.

 Independencia y Protectorado del Perú




Acta de la Independencia del Perù.
El 8 de septiembre, el ejército al mando de San Martín desembarcó en la playa de Paracas, cerca del puerto de Pisco, haciendo retroceder al ejército realista, que se replegó a la zona de la Sierra.
El virrey Pezuela, tenía bajo su mando a unos 20.000 soldados, distribuidos por todo el virreinato, de los cuales la mayor parte defendía Lima. Tratando de ganar tiempo para reunir a todos los soldados, planteó una salida diplomática al conflicto, que finalmente no llegó a ningún acuerdo aceptable para San Martín. Éste envió una división al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales por la ruta de la sierra, para perseguir a las divisiones realistas ubicadas en esa zona y propiciar la insurrección de las poblaciones a lo largo de su trayecto.
San Martín se reembarcó en la escuadra, y en los primeros días de noviembre desembarca en la localidad de Huacho, donde fortificó su posición e inició su estrategia para sitiar definitivamente Lima.
El 29 de enero de 1821 se sublevaron altos oficiales realistas contra el virrey Pezuela, quien renunció a su cargo y fue sustituido por el general José de La Serna, que sería confirmado más tarde como virrey del Perú por la corona. El nuevo virrey propuso a San Martín nuevas negociaciones diplomáticas, las cuales finalmente fracasaron debido a que la propuesta definitiva del general era la independencia del Perú. El sitio de Lima se prolongó por algunos meses; en el mes de marzo arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, enviado por el rey de España como emisario pacificador, sin ninguna consecuencia favorable para los independentistas. San Martín decidió iniciar una nueva estrategia y envió dos ejércitos, uno al mando del general Guillermo Miller, para desembarcar en las costas del sur, y otra al mando del general Arenales, hacia la sierra.
San Martín dejó Huacho y desembarcó en Ancón, estrechando el cerco a Lima. Simultáneamente inició nuevas negociaciones de paz, que se realizaron a fines de abril en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima; los delegados de San Martín fueron Tomás Guido, Juan García del Río y José Ignacio de la Roza; por parte del virrey La Serna fueron Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Las negociaciones fracasaron nuevamente.
Pocos días después se pasó a sus filas uno de los más destacados regimientos de las fuerzas del virrey: el regimiento realista Numancia, compuesto de venezolanos y neogranadinos, que había sido formada en Venezuela en 1813 y enviada al Perú tres años más tarde en por Pablo Morillo. Esta deserción en masa desmoralizó al resto de las fuerzas realistas, obligando a De La Serna a abandonar la ciudad el 5 de julio, internándose en la sierra. Esto le abrió las puertas de Lima a San Martín.

 

Gobierno en Perú

San Martín ocupó Lima y reunió un cabildo abierto el 15 de julio. El día 28, ante una multitud reunida en la Plaza de Armas de Lima, San Martín declaró la independencia y fue nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar.
Durante su protectorado recibió una carta del general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar, para la campaña enEcuador, en el que reclamaba la incorporación a la misma del batallón Numancia. Esta unidad, compuesta de venezolanos yneogranadinos había sido formada en Venezuela en 1813 y enviada al Perú tres años más tarde en por Pablo Morillo. A poco de desembarcar San Martín en territorio peruano, se había pasado a sus filas.22 San Martín se negó a perder la excelente unidad, y en su lugar envió una División Auxiliar al mando de Andrés de Santa Cruz —en su mayoría compuesta por tropas inexpertas— que participaron en las batallas de Riobamba y Pichincha.28
Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realizó la Entrevista de Guayaquil, donde se reunió con Simón Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica. Tras una conversación privada, cuyo contenido sólo se puede conjeturar, cedió a Bolívar la iniciativa y conclusión de la campaña libertadora.
Poco después decidió retirarse de todos los cargos y volver a su país.
"...He convocado al Congreso para presentar ante él mi renuncia y retirarme a la vida privada con la satisfacción de haber puesto a la causa de la libertad toda la honradez de mi espíritu y la convicción de mi patriotismo. Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos."
José de San Martín carta a Bolívar. Lima, 10 de septiembre de 1822..."

Su gobierno habia durado desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.